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HIstorias de guerra y paz

Durante siglos, Vinaròs fue blanco codiciado de piratas berberiscos. De hecho, en la ampliación de la ciudad del s. XVI sus murallas fueron reforzadas.

En 1540, la Corona le otorgó el título de "Villa" como mención honorífica por haber defendido su causa durante el movimiento de las Germanías. Asimismo, la ciudad sirvió de marco en la derrota del general Bassecourt por el francés Suchet en la Guerra de la Independencia.

Durante las Guerras Carlistas, Vinaròs se mantuvo leal a la corona Isabelina sirviendo de contrapeso a las tropas Carlistas de Cabrera en el EscapaT, por lo que en 1862 la reina Isabel II le concedió el título de "Muy noble y leal villa" y dieciocho años después recibiría el de "Ciudad".

El 15 de abril de 1938 las tropas del general Franco tomaron la ciudad, poniendo rumbo al que sería el desenlace final de la Guerra Civil, al quedar entonces dividido el territorio republicano en dos. Vinaròs fue elegida entonces como punto estratégico de las tropas franquistas para encara la fase final de la contienda en la batalla del Ebro y con el avance hacia Valencia.

Un empacho histórico de langostinos

Cuenta la tradición que el duque de Vendôme, descendiente del rey Enrique IV de Francia y miembro de la Casa de Borbón- Vendôme, murió en 1712 en la ciudad de Vinaròs por un empacho de langostinos tras haber sido nombrado Virrey de Catalunya y comandante en jefe del ejército español. Por eso aunque no os podéis marchar de Vinaròs sin probar sus famosos langostinos es recomendable que los degustéis con prudencia.

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